La mujer en el siglo XIX
martes, 6 de mayo de 2014
La evolucion de la mujer desde el s.XIX hasta la actualidad
La historia está en constante evolución, por tanto el hombre es un ser sujeto al cambio, para así adaptarse a las condiciones que le exige su realidad. Teniendo en cuenta lo anterior, podemos observar como las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales del hombre en siglo XIX, se han transformado hasta llegar a la sociedad que tenemos hoy en día. En el contexto colombiano se puede resaltar el gran avance en la integración de la mujer dentro de la sociedad, observando las condiciones a las que estaba sometida en el siglo XIX y que muy pocas de ellas lograros sobresalir en este periodo de la historia, hasta que en el siglo XX se empiezan a reconocer estos derechos a los que tanto hombres como mujeres podían acceder.
En el siglo XIX, vemos como las mujeres estaban reprimidas dentro de la sociedad, teniendo en cuenta las diferencias de clases, por que una indígena no viviría en las mismas condiciones de una noble. Las mujeres en esta época solo se podían dedicar a parir y realizar los oficios de la casa, las pocas que lograban aprender algo eran de la nobleza, eran sumisas ante las decisiones de su marido en las cuales ellas no podían opinar. Pero hay que resaltar que no todas, decidieron quedarse quietas ante esta situación en la que se veían obligadas a vivir, por esto varias mujeres en distintos momentos históricos se han organizado en movimientos sociales, luchando por el derecho al voto, el derecho a la tierra, a la libertad, a una vida digna para ellas y sus familias.
La importancia de recordar estos sucesos, radica en evaluar el papel de la mujer hoy en día y hallar esos cambios que la historia nos ha dejado.
Las mujeres del siglo XXI, la podemos dividir en dos grupos, las mujeres que no son del todo libres y aun están sumidas muchas veces ante el dominio del hombre, controladas por ellos por un compromiso que se convierte en un acta de propiedad por la cual ellos tienen derecho a decidir por ellas, maltratadas, discriminadas, utilizadas aun como un objeto el cual limpia y pare hijos, prisioneras de la realidad a la cual se ligaron a vivir, porque si hace mas de 200 años algunas mujeres se negaban a vivir de esa forma, que le impediría a la mujer actual hacerlo?. El segundo grupo, corresponde a las mujeres libres la cuales han evolucionado con el tiempo y han creído en si mismas y en sus cualidades para salir adelante, una mujer capaz de realizar las mismas tareas del hombre y con los mismos derechos de este, que no se han negado a superarse cada día, y que creen que las mujeres sirven para mucho mas que para solo traer hijos al mundo y estar en la casa.
Hay una frase que dice “El que olvida su pasado esta condenado a repetirlo”, al parecer nos hemos olvidado de las condiciones humillantes por la cuales tuvieron que pasar estas mujeres, por que hoy en día vemos muchos casos en los que se ven reflejadas diversas violaciones de libertad.
La misma mujer es la que se encarga de dar alas o no a esta libertad, pero puede llegar un punto en que esta se excede y se pierda su esencia. Si en el siglo XIX, las mujeres debían vestir demasiada ropa y ningún hombre podía mirar sus partes porque era pecado, ignoraban todo lo relacionado al sexo, y todas las cosas que tenían que ver con su cuerpo y no podían salir solas ni permitir que un hombre hablara a solas con ellas porque dañaba su reputación, hoy en día se han roto con estos tabús y cada día estas situaciones se hacen menos cotidianas debido a que la educación, los medios de comunicación y las relaciones interpersonales han hecho caer en cuenta de la importancia sobre el conocimiento de estos temas, pero se llega a un punto en el cual la mujer se vuelve un objeto meramente sexual sin alguna virtud o respeto por si misma.
La mujer del siglo XXI a buscado su libertad y a luchado por ella pero no podemos dejar a atrás la esencia de ser mujer, la sensibilidad, la delicadeza, la pulcritud, la belleza, y entre otras características que hacen que seamos un ser irremplazable en este mundo, pero que muchas veces se pierden por la rápida evolución del mundo que no nos deja ver mas allá de las posesiones materiales y las apariencias.
Derechos y deberes de la mujer del s.XIX
Sabemos que el proceso histórico de la mujer en Colombia; se dio por la formación social que obtuvimos de Europa en la época de la Conquista; en el siglo XIX los derechos de la mujer fueron “pisoteados” por quienes eran vistos como superiores (los hombres) a ellas, tanto así que no eran realmente derechos.
Estos llamados derechos se tornaban deberes y era una manera de mantenerlas bajo cierta opresión y censura, ya que esa era la cultura del momento; el ver a la mujer como objeto que sirve para el trabajo de casa y dar hijos al hombre.
A lo largo del siglo XIX podemos encontrar las diversas condiciones a las que las mujeres estaban sometidas, las que nombraré son algunas de ellas:
En esta época en el derecho colonial, mujeres y hombres obtenían su mayoría de edad a los 25 años, sin embargo ellos desde los 14 y ellas desde los 12 eran considerados aptos para contraer matrimonio.
Antes de obtener la mayoría de edad, las mujeres estaban bajo la tutela de su padre, en el momento en que se casasen pasaban a la tutela del esposo.
Al casarse la mujer debía tomar el apellido del marido, agregándolo al suyo, precedido de la preposición <de>, que indicaba pertenencia (potestad marital).
El esposo administraba los bienes conyugales, sin embargo antes de casarse podían pactar la separación de bienes o la absoluta comunidad.
El derecho a la libertad le era arrebatado, el matrimonio constituía la matrícula para adquirir el estatus de sierva del marido bajo su disposición arbitraria.
La igualdad le era negada. El hecho de ser mujer le daba una condición de inferioridad e inhabilidad.
El derecho a la libertad de movimiento, a trasladarse según sus intereses y necesidades, también le era negado y era obligaba a seguir al esposo a todas partes.
No podían hacer uso de los espacios públicos como los hombres, las mujeres de clase alta y media debían salir acompañadas; era muy mal visto que una mujer estuviera sola en la calle.
El derecho a desarrollar facultades materiales o su intelecto se les arrebataba, pues se les prohibía el administrar sus bienes o el tener obligaciones económicas.
Su capacidad de reproducción la comprometía de forma social y jurídica, pues no solo debía perpetuar la sangre y apellidos del esposo sino también la transmisión de sus bienes.
El honor de un hombre no tiene nada que ver con el mismo, sino a la castidad de su esposa y sus hijas.
La esposa era la que poseía el honor familiar, la protectora del hogar y la madre de los hijos legítimos, estaba sujeta aun control marital y social. Se le exigía ser prudente, tener perdón, debía olvidar de los deslices del marido y se le negaba el goce sexual.
En mi opinión la mujer a pesar de ser un ser pensante e igual a los hombres, no era valorada como el ser humano que es; porque no se le permitía prepararse para evitar que se revelara, todo por que las leyes eran hechas y regidas por hombres y para beneficio sólo de ellos. Con todo lo que sucedía en este tiempo, hubo mujeres heroínas que demostraron ser más valientes que cualquier hombre de ese tiempo y de hoy. La mujer actual cada día se está preparando más para competir en cualquier cargo público, ya sea con los de su mismo género o con que eran llamados “SUPERIORES”; vemos casos donde la mujer es quien aporta los gastos económicos en un hogar sin necesidad de un hombre que responda por ella o hasta tener el cargo máximo de un país como lo es el ser Presidenta, situación esta difícil de aceptar por el sexo masculino.
La mujer en el s.XIX
En el siglo XIX no era admisible que una mujer pudiera valerse por sí misma y fuera independiente del hombre. La sociedad española no les daba a las mujeres las mismas oportunidades que recibían los varones. Tanto las mujeres de las clases nobles o altas, como las de clase media y baja, no recibían una educación que las prepara para la vida y la libertad.
Las mujeres de clase alta y media eran educadas en una “cultura del adorno” para que supieran entretener a sus familias pudientes. Recibían clases de pintura, música y francés. Las mujeres de clase baja ni siquiera tenían acceso a este tipo de educación: su campo de acción estaba limitado a las labores domésticas o de servicio y muy pocas de ellas eran instruidas. Lamentablemente, en ningún caso las mujeres podían auto-sostenerse mediante su propio trabajo, porque no estaban social mente preparadas para ello.
La legislación española de finales del siglo XIX señalaba que la mujer casada no podía disponer de autonomía personal o laboral, menos aún de independencia económica; sus bienes debían ser administrados por el esposo. Toda transgresión a esta ley era penada con cárcel. En el caso de los hombres se les permitía las relaciones extra-matrimoniales y un asesinato en “defensa de su honor”, era sancionado con el destierro por un breve periodo de tiempo. No así para las mujeres. Si cometían un crimen pasional, la cadena perpetua era el máximo castigo.
Aunque las leyes permitían a las mujeres estudiar una carrera o profesión, paradójica-mente la sociedad era estrictamente patriarcal, y solo bajo la autorización paterna o del marido podía lograrse este derecho que, en esa época era muy difícil de ejercer. Además había muy pocas profesiones a las que una mujer podía ingresar.
Es en este siglo que la literatura española juega un papel preponderante al reflejar en sus obras la diferencia de género que marcaban las leyes y costumbres sociales. Benito Pérez Galdós, en “Tristana”, retrata a una mujer de clase media que pasa del yugo paterno a la de un protector-amante. Ella desea tener una vida propia, sin depender de un hombre, pero sabe que no está lo suficientemente preparada ni tiene las aptitudes para lograr este sueño.
Es a través de este tipo de literatura como, poco a poco, la sociedad en general empezó a tomar conciencia. Aparecieron los movimientos feministas en Europa, algo tardíamente en España, pero sirvieron para que las mujeres lucharan por sus derechos y cambiaran su situación.
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